viernes, 26 de mayo de 2017

LA MÚSICA CURA: OFICIAL

A pesar de que ya estaban demostrados los efectos terapéuticos de la música, hoy día 26 de Mayo publica Alba Díaz en el mundo digital una buena noticia titulada " Es oficial: la música cura".

Se sabe que la música en directo ejerce un efecto terapéutico en distintas patologías. Cita a Bob Marley que dijo en una ocasión que, " Cuando la música te alcanza, ya no sientes dolor". Alude también  a un músico, Ivanovic, pianista, compositor, residente de Neurología y especialista en Medicina Física y Rehabilitación que dice "La música puede cambiar el cerebro, ya que riega todas las estructuras del sistema nervioso", por lo que sus efectos pueden mejorar el dolor y el sueño, entre otras funciones.

Pues bien, la "Asociación de Música en Vena" con el apoyo científico del Hospital 12 de Octubre de Madrid y la Fundación SGAE y la colaboración de artistas como Jordi Savall, Leo Nucci, etc. aseveran: " Hoy nos atrevemos a decir que la música cura". 

El objetivo de Música en Vena es mejorar las estancias sanitarias donde pacientes, familiares de enfermos y personal sanitario se sientan más humanos, a través de conciertos en vivo y en directo en diversos hospitales de Madrid así como demostrar el impacto positivo en los planos tanto fisiológicos como biológicos manifestando que: "lo importante del proyecto es que todos ganan: desde el crecimiento musical que experimenta el artista, hasta el paciente que tiene un concierto a los pies de su cama de forma personalizada".

Para terminar,  Juan Alberto García Cubas ( director del proyecto Músico Internos Residentes ), quiere dejar claro que pretenden  humanizar la sanidad a través de la música. Y además asevera que,  y transcribo, " tenemos la generación de músicos mejor preparada de la historia y que cuenta con un nuevo terreno para ejercer el oficio, recordando así que el proyecto MIR permitirá dar trabajo a más de 100 jóvenes en situación de desempleo".

Evidentemente, una gran noticia.

Os dejo un poco de música de, mi hermano, eduardoinestal.com

 LÁGRIMA (F.Tárrega)


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El médico me dijo

* Sonrisas dulces

 ( Arturo Pérez Reverte )


Un análisis a la cultura musical de este país... Juzguen ustedes mismos: Hace ya unos años aparecía un artículo, sin desperdicio, publicado en el Pais, cuyo autor, Arturo Pérez Reverte, en el que criticaba la situación de la cultura musical de este país. Aplíquese también a la enseñanza,  al deporte, etc. Y lo peor, esto parece que sigue igual y con pocos visos de cambio, habrá que tomar las maletas de cartón.







"Paseo por una calle del Madrid viejo, y al doblar una esquina encuentro a un joven que toca el violín. Lo hace muy bien, interpretando una melodía que desconozco -excepto en un par de registros, mis conocimientos musicales son limitados- pero que me conmueve hasta el punto de hacer que me detenga un poco más allá, escuchando. Y no sólo me conmueve la música. La soledad del joven en esta calle poco transitada, su expresión mientras desliza el arco sobre las cuerdas, la funda del violín que, a sus pies, muestra unas pocas monedas, también me producen una sensación triste. Melancólica.

Desde unos pasos de distancia, lo observo con atención. Sorprende, sobre todo, que parezca español, pues la mayor parte de los músicos callejeros que veo en el centro de Madrid -mariachis, acordeonistas, incluso la orquesta de jazz que suele tocar cerca del hotel Palace- son extranjeros, y en su mayor parte proceden de países del este de Europa. Pero éste parece de aquí, y lo confirmo cuando vuelvo sobre mis pasos, me inclino y pongo sobre la funda del violín un billete de cinco euros. «Gracias», le digo. Y él, sin dejar de tocar, sonríe y responde en perfecto español nativo: «No, por favor. Gracias a usted».
Me alejo calle arriba, dejando atrás la música hasta que se apaga a mi espalda. Pensando, sombrío, en ese joven violinista. El encuentro tenía que haberme alegrado la mañana, me digo. Esa música tan bella. Pero lo cierto es que me ha entristecido. Mucho. Me hace sentir como en otro tiempo, con aquella gente con la que me cruzaba en lugares inciertos: caminando hacia ninguna parte con sus críos y lo poco que habían podido salvar de sus casas destruidas, mientras me preguntaba qué azarosos caminos los habían llevado hasta allí. La felicidad que tal vez dejaban atrás, la pesadumbre de su presente. Y aquellas miradas turbias de fatiga y desesperación. De miedo al futuro. El joven del violín tenía la misma mirada. O quizá, concluyo, soy yo quien la tiene impresa, indeleble, de otros tiempos y lugares que en el fondo siempre y de alguna forma son los mismos, y me limito a aplicársela a ese joven. A enfocarlo con ella, incómodo botín de vida, a él y a su conmovedor violín. A transferirle mis propios fantasmas.
Recuerdo algo que leí hace poco. Una carta que alguien me hizo llegar: un padre de una muchacha que estudia música. Vulgar historia, como tantas otras diversas y tan parecidas entre sí, de jóvenes nacidos en el tiempo equivocado; en el país inadecuado, lleno de trabas burocráticas, de zancadillas oficiales, de vilezas corporativas, de desidia y de contumaz ignorancia. La historia de siempre: ciencia, cultura. Música. Desdén y olvido. Aquel padre se lamentaba de la situación de la música en España: desinterés oficial, aberraciones académicas, sálvese quien pueda, chiringuitos provinciales minoritarios, taifas de músicos locales que se buscan la vida repartiéndose entre ellos, casi en privado, lo poco que cae. Y esa chica o muchacho brillantes, con ganas y talento -el que acabo de encontrar tocando el violín podría ser uno de ellos-, que tal vez destacó en los estudios, que ha dado humildes conciertos o estrenado pequeños logros en una ciudad, la suya, donde los críticos locales y quienes tienen en sus manos los resortes del asunto ni se molestaron en asistir; y que, luchando por abrirse paso, se presenta a certámenes, gana pequeños premios que no sirven para comer ni para seguir adelante, se esfuerza por conseguir esa beca que, cuando existe, nunca le dan, y acaba quedándose en su casa, tocando para su familia y sus amigos mientras termina los estudios en el conservatorio; consciente de que si su instrumento es orquestal, flauta o violín por ejemplo, tal vez consiga formar parte de algún grupo de jóvenes o no tan jóvenes que toquen por amor al arte, o casi. Sabiendo que su máximo triunfo, si lo acompaña la suerte, será llegar a profesional de la música como profesor de grado elemental o de piano, en el mejor de los casos, en un conservatorio donde podrá formar a chicos con talento y ganas que acabarán tan frustrados y amargos como él. En cuanto a lo otro, la posibilidad de llegar a donde debería y a donde puede, a concertista, compositor o director de orquesta, sólo le quedará un camino: coger su instrumento, hacer la maleta y largarse -si es que aún está a tiempo y puede- de esta tierra suicidamente inculta, enferma de sí misma y sin futuro. Intentarlo fuera, lejos, como tantos otros, si no quiere convertirse en el joven que toca el violín en una calle solitaria de Madrid, transmitiendo, a quienes escuchen con un mínimo de lucidez su bellísima melodía, menos placer que tristeza."

http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/710/un-joven-con-un-violin/  

martes, 16 de mayo de 2017

CONCIERTO DE ARANJUEZ ( J. RODRIGO) ORQUESTA SINFÓNICA CIUDAD DE LEÓN ODÓN ALONSO. EDUARDO INESTAL

CONCIERTO DE ARANJUEZ (J. RODRIGO)
Adagio ( Fragmento )

ORQUESTA SINFÓNICA CIUDAD DE LEÓN "ODÓN ALONSO"

Solista: EDUARDO INESTAL

Director: DOREL MURGU

AUDITORIO CIUDAD DE LEÓN

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